Nada más llegar, los niños se sumergen en un ambiente acogedor y tranquilizador, diseñado para que se sientan seguros, respetados y plenamente integrados. El ambiente general del curso se basa en una escucha atenta, una presencia atenta y un deseo constante de que cada participante se sienta reconocido por lo que es.
El equipo supervisor, capacitado y comprometido, crea un clima propicio para el florecimiento, donde cada niño puede evoluciona a tu propio ritmo, teniendo en cuenta su sensibilidad, necesidades y fortalezas. Aquí no sólo buscamos formar buenos jugadores, sino también Apoyar a los niños en su progreso personal., con exigencia, respeto y aliento.